viernes, 26 de diciembre de 2008

EL CABALLERO DE LA ARMADURA OXIDADA

CONSIGNA

Reconocer y aplicar los conocimientos aprendidos sobre Teoría de la Personalidad y las Siete Etapas del Proceso de Carl Rogers, dentro del relato del libro “El caballero de la armadura oxidada” de Robert Fisher.

CONSIDERACIONES PRELIMINARES A MODO DE INTRODUCCIÓN

El proceso que se desencadena durante el desarrollo de la potencialidad de un individuo es siempre muy rico y profundo. En general los procesos no son lineales. Es decir que los avances en el autoconocimiento y desarrollo, matizan con retrocesos, y son esos movimientos los que van profundizando el continuo. Este “continuo” como lo denomina Rogers es una viaje que persiste hasta el final de la existencia. En constante desarrollo acompaña al ser humano durante su búsqueda interior.
Rogers mediante largos estudios analíticos, logró ordenar este proceso continuo en etapas, de acuerdo con lo que pudo constatar a lo largo de su vasta experiencia profesional en la consulta.
Algunos de los “retrocesos” o “detenciones” observables en el proceso mismo, pueden deberse a las conductas defensivas. Estas conductas son las que impiden la toma de conciencia adecuada ante las situaciones que perturban al consultante.
En cuanto al término retroceso, no creo que refleje adecuadamente lo que sucede con el consultante. Me inclino a considerarlo como un hecho vital que posibilita el procesamiento psíquico necesario para trasladar las situaciones del fondo (Gestalt) hacia la conciencia. Si su duración es razonable, y no se extiende demasiado como para entorpecer la continuidad evolutiva, forma parte del progreso. Me agrada la comparación con el grafico del pulso cardíaco. Nadie llamaría retroceso a la línea desendente, es mas bien este movimiento el que posibilita al músculo cardíaco tomar un nuevo impulso.
En este aprendizaje, cuanto mayor sea la congruencia entre el yo y la experiencia, menor será la aparición de conductas defensivas. Para los rogerianos, las conductas defensivas pueden ser de dos tipos, negación y deformación (distorsión) de las experiencias.
Mi intención en este trabajo es poder identificar y reflejar dentro del relato del libro, las características de cada una de las etapas rogerianas. Al mismo tiempo intento exponer aquellos conceptos respecto a la teoría de la personalidad que facilitan la comprensión del camino hacia el autoconocimiento. No me detengo en reproducir o explicar detalladamente la trama del cuento, sino sólo cuando lo considero necesario para la realización del presente trabajo.
Primera Etapa

En el primer capitulo del libro de Fisher nos encontramos con el personaje principal; un caballero que pensaba que era bueno generoso, y dedicaba su existencia a luchar contra sus enemigos a los cuales consideraba malos y odiosos. Ante semejante empresa, no podía advertir que su propia vida y la de su familia estaban atravesando problemas.

Como aprendimos, en esta primera etapa, la persona no es capaz de pedir ayuda, porque no tiene conciencia de sus problemas. No presenta deseos de cambio, ya que tampoco tiene registro de sus conflictos.

La comunicación interna está bloqueada. Su valoración organísmica está acallada o adormecida. La persona no “encuentra” tiempo para reflexionar sobre sus vivencias o tal vez podría parecerle una tarea innecesaria. No es conciente de sus experiencias. Evita tener que hacerlo. Puede en tal caso hasta provocarle incomodidad o temor indagar sus sentimientos.

No es hasta el momento en que la esposa del caballero le manifiesta toda su angustia y lo pone ante una situación límite, (en la cual tiene que elegir entre su armadura y su familia), que el caballero cae en la cuenta de lo que le estaba pasando. Todo lo que le sucede es vivido como externo, ajeno a su si mismo, como fuera de su alcance y control.

Su tendencia es hacia el pensamiento determinista. No resulta extraño que el caballero se ubique en medio de una lucha a todo o nada, donde los otros son los “malos, mezquinos y odiosos”.

En general no hay una vivencia que remita a algo nuevo sino que toda circunstancia es vivida dentro del marco de referencia de vivencias pasadas. Curiosamente, el tema de conversación del caballero eran siempre sus hazañas, pero más que conversación eran monólogos porque cuando hablaban Julieta o Cristóbal el caballero cerraba su visera o simplemente se quedaba dormido. Su único interés era sus andanzas de caballero.

Existe bastante resistencia a hablar de su si mismo de manera profunda, solo habla o se “abruma” con relatos que lo “tocan” superficialmente.
Segunda Etapa

Como el caballero no quería perder a Julieta y a su hijo, intentó por sus propios medios quitarse la armadura. Pero el planteo de ella lo angustiaba ¿“Por qué no se daba cuenta “Julieta” de sus cualidades”? (bueno, generoso y amoroso).

Aún los problemas le parecen ajenos, no encuentra ningún grado de responsabilidad que conecte los hechos que le suceden. El caballero piensa que no es su culpa el estar atrapado en su armadura.

Algunos sentimientos afloran pero no son tenidos como propios, - como por ejemplo cuando el caballero no entendía como podía haberle sucedido todo aquello, como podía estar él en esta situación-. Todavía no puede comprender que su armadura era una “protección” que no le dejaba sentir casi nada.
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El caballero se sentía inquieto y angustiado, sin embargo estas sensaciones no podían ser reconocidas del todo por él.

A pesar de no haberse quitado su armadura desde hacía tiempo, le “sorprendía” que su casco se hubiera atascado. Estas contradicciones que van surgiendo no pueden ser registradas o reconocidas en su totalidad.

Categóricamente rechazaba: -“No puedo quitarme la armadura, tengo que estar preparado para montar en mi caballo y partir en cualquier dirección”-

O juzgaba en forma terminante “Vaya con el hombre mas fuerte del reino!, ni siquiera puedes abrir este montón de lata”! esto sucedo porque en ocasiones las experiencias negadas a la conciencia dirigen la conducta y la persona se obsesiona con consideraciones poco afortunadas sobre su si mismo.

De cualquier forma el caballero pudo pedir ayuda al herrero para intentar quitarse la armadura. Pudo expresar su necesidad, pero cuando se frustraba ante la imposibilidad de quitarse su traje metálico, aún reaccionaba agresivamente contra el herrero.
Finalmente, el caballero sabiéndose seriamente necesitado de ayuda, emprendió una búsqueda confiado en que alguien en alguna parte podría ayudarlo. Inmerso en esa tarea, y gracias a Bolsalegre, encuentra a Merlín.
Y sin si quiera imaginarlo, este último aspecto va sentando las bases de la próxima etapa
Tercera Etapa

Su experiencia es comentada tal como si fuera un objeto, es decir que la experiencia es cosificada. No habla de sí como un “yo” sino como la experiencia de “uno”. Veamos a modo de ejemplo una de sus expresiones: “Uno de los principales caballeros del reino necesitando que una ardilla y una pájaro le den coraje”. En ese momento, y a pesar del reproche del caballero, la buena predisposición de quienes intentaban ayudarlo, le proporcionó el coraje para continuar.

Las deformaciones persisten en esta etapa. Las experiencias se vuelcan como vistas “desde afuera”.

En esta instancia ya sus lagrimas lo habían liberado de una parte de su visera, pero el no pudo reconocer aún, que su tristeza y su llanto eran el primer paso necesario, en el inicio de su proceso.

Los sentimientos son experienciados con vergüenza y prejuicio, es decir que son calificados como malos, inaceptables, anormales. Este aspecto pude identificarlo cuando el caballero cuenta que se sentía arrepentido por su “horrible” equivocación, refiriéndose al entrenamiento de halcones de caza.

Como se juzga y se sentencia con dureza, la persona no puede aceptar sus fallas. “¿Esperais que acepte toda esta pesada armadura?” Al cabo de un tiempo Merlín le hace comprender cuan necesaria es la aceptación de los propios errores.

Las posturas frente a las cosas ya pueden ser advertidas como propias “Siento no haber actuado como un caballero” dice en un tramo del relato.
Persiste en utilizar los viejos recursos del pasado al enfrentarse a problemas nuevos como cuando quiere bordear los castillos en vez de atravesarlos. O como cuando supuso que habría en ellos sólo más princesas para rescatar.
Merlín le hizo comprender que su nueva batalla no podría ganarla con la espada y tuvo que abandonarla.

Como es típico en esta etapa, las elecciones personales son desvalorizadas. “He pasado toda mi vida decepcionándome”.

Lentamente comienzan a percibirse aquellas contradicciones entre el pensamiento y el comportamiento.
Cuarta Etapa

En esta cuarta etapa se ponen de manifiesto las incongruencias y contradicciones. Partiendo de esta base, va surgiendo lentamente pero a las claras, la responsabilidad propia en relación al foco de los conflictos.

Las emociones afloran y la tensión psíquica crece. Es por eso, que en determinadas ocasiones brotan sensaciones del presente inmediato y esta imposición que brota casi verborrágicamente, es vivenciada con temor y desconfianza. Como cuando el caballero exclama ¡NO QUIERO QUEDARME AQUÍ SOLO! En verdad se sentía muy solo y atemorizado al ingresar al primero de los castillos, el del silencio.
Los sentimientos se expresan con fluidez.

No puede aceptar concientemente dichos sentimientos de manera que se continúan cosificando pero esta vez se verbalizan como parte del presente.

La estructura de pensamiento se torna más flexible según Rogers y esto posibilita una apertura hacia nuevos marcos referenciales.
Quinta Etapa
CASTILLO DEL SILENCIO

En la quinta etapa se profundiza la fluidez y la libertad experiencial. De modo que las sensaciones se exteriorizan libremente y son manifestadas en tiempo presente. En este estadío, el caballero pudo admitir aquello que ya sabia, que en verdad tenía miedo de estar solo. Incluso sostuvo que siempre había tenido miedo de estar solo.

Algunos sentimientos surgen intempestivamente, tomando a la persona por sorpresa. Podría decirse que invaden el relato y se manifiestan abiertamente en forma de llanto, enojo, angustia, recriminación, etc. En el caso del caballero esto queda claro cuando de repente exclama: ¡HE DESPERDICIADO TODA MI VIDA! Se dio cuenta que se había pasado la vida intentando agradar a la gente.

Desde nuestro punto de vista, la valoración positiva de sus seres significativos era más poderosa que su propia valoración organísmica.

El sujeto de a poco va reconociendo su si mismo y es muy intenso el deseo de manifestar su “yo verdadero”, para esto es necesario el reconocimiento y diferenciación de todos los sentimientos. Nuestro caballero comenzó a escuchar una voz que parecía provenir de dentro de si mismo, y este hecho lo posiciona en la quinta etapa.

Al igual que el consultante que se siente aceptado incondicionalmente por su councelor, el caballero sabia que podía contar con Merlín cuando lo necesitara y esto le daba fuerzas para continuar.

Al mismo tiempo iba cuestionado críticamente su modo de pensar. Es notable la preocupación que experimenta al comprender la participación necesariamente responsable que tuvo, en cada uno de los obstáculos que se presentaban. Además, se dio cuenta de que la mayor parte de su vida, no había escuchado a nada ni a nadie. Tampoco había disfrutado del momento presente por haber estado siempre hablando de lo que había hecho en el pasado o de lo que haría en el futuro.

Progresivamente va mejorando la comunicación interna y retrocediendo el bloqueo.
Sexta Etapa
EL CASTILLO DEL CONOCIMIENTO

Para Rogers esta etapa es crucial porque la experimentación se pone a merced del verdadero proceso. Las experiencias del caballero se van simbolizando en la conciencia. Va tomando conciencia de su ser.

Aquí los sentimientos se experimentan directamente y con enorme fluidez, en todas sus dimensiones y con toda intensidad. Desaparecen por completo el temor, la duda, la inhibición y la negación. Se iba dando cuenta de que había culpado a Julieta por todo el vino que bebía y que ella había empezado a beber al tiempo que el estaba atrapado en su armadura. Se daba cuenta de lo injusto que había sido. Descubrió también que había necesitado mas de lo que había amado. Y que necesitaba todo ese amor porque el no había sido capaz de amarse.
Concluyó entonces, que si no se amaba no podría amar realmente a los otros. En términos Rogerianos podría decir que al pronunciar estas palabras el personaje de Fisher, comienza a vivenciar directamente lo que significa ser congruente. La incongruencia primero fue reconocida y ahora va siendo revertida y transformada en congruencia.

Hay una característica de la sexta etapa que el caballero no presenta, se trata de la relajación fisiológica.

Deja de ser adecuado utilizar los términos comunicación interna porque existe una integración total de la persona, en el sentido de que ya no es un sujeto escindido en dos partes que requieren comunicarse, sino que el sujeto es su yo integro y unificado. El si mismo vive en estrecha relación con el sentimiento, “es” el sentimiento.

El cliente vive de manera conciente su problema y lo acepta. De esta forma queda plasmado en el libro cuando cuenta que el caballero toma conciencia de su mal aspecto. Tanto se había postergado que estaba mal nutrido, nervioso y exhausto por tener que arrastrar su pesada armadura. Había adquirido todo esto por su ambición mental y ahora comprendía que todo eso debía cambiar. “A partir de este momento mis ambiciones vendrán del corazón” se prometió el caballero en medio de su desazón.

En esta etapa es a mi entender cuando se va completando el proceso de reintegración que restablece la congruencia entre la persona y los hechos vivenciados.
Séptima Etapa
EL CASTILLO DEL CONOCIMIENTO
EL CASTILLO DE LA VERDAD Y LA OSADIA

Dentro de este castillo había un enorme dragón y su primera reacción fue de temor, a tal punto que llego a paralizarlo por completo. El caballero busco su espada pero ya no la tenia y además este dragón no era como ningún otro que el conociera. El caballero podía reconocer que sentía miedo y duda. Quiso recurrir a Merlín, pero éste no apareció. Luego pensó en rendirse, en abandonar en el último paso porque estaba aterrado. Luego su propia voz interior “SAM” le recordó que el autoconocimiento es la verdad y que la verdad es más poderosa que la espada. Sam refleja lo que para Rogers es la tendencia actualizante que cada uno de nosotros posee naturalmente. Esta actualización se desarrolla bajo las condiciones favorables que propician las 3 actitudes del councelor (aceptación positiva incondicional, congruencia y empatía).
Luego recordó que el no necesitaba probar nada porque era bueno, generoso y amoroso. No debía dudar ni temer.

En su primer intento la ardilla y Rebeca lo ayudaron a no abandonar. Vos hiciste que el fuego fuera real al creer que el dragón era real

La libertad experiencial se va desplegando y es lo que le permite considerar la posibilidad del cambio.
Si te enfrentas al dragón existe la posibilidad de que lo elimines, pero si no te enfrentas a el, es seguro que el te destruirá. Las decisiones son fáciles cuando solo hay una alternativa. Se repetía a si mismo que el miedo y la duda son ilusiones, al ya no creer en ellas logro vencer al dragón apoyado en su fortaleza y convicción. “puedes volver yo seré mas fuerte que tu ya nada me podrá detener”.

Dado que el proceso de la sexta etapa no tiene vuelta atrás, el cliente no necesita gran ayuda para ingresar en la séptima etapa. Esta etapa puede desarrollarse dentro o fuera de la relación terapéutica.

El cliente intenta descubrir quien es, cuales son sus intereses, inquietudes, deseos. Esta búsqueda es vivida como una nueva experiencia y aunque pueda provocarle temor, comienza a creer en su si mismo y a confiar en su propio desarrollo. El caballero reflexiono sobre este extraño fenómeno y no tardo en darse cuenta de que Merlín tenia razón y que había verdad en sus enseñanzas. Ahora todo lo que le quedaba de la armadura era la parte que cubría el pecho. El caballero se sintió aliviado y mas joven de lo que se había sentido en años. También descubrió que no se había sentido bien consigo mismo en mucho tiempo. En su evolución empieza a elegir y poner en práctica nuevas formas de ser, ya sin recurrir a impostaciones, protecciones, ni armaduras.
La construcción del si mismo es entendida como un constante aprendizaje hacia el progreso del ser.
La Cima De La Verdad

El caballero enfrentó obstáculos en el camino. Hasta que encontró una leyenda. “Aunque este universo poseo, nada poseo, pues no puedo conocer lo desconocido, si me aferro a lo conocido”.
Ardilla y rebeca se contuvieron de ayudarlo porque sabían que a veces la ayuda puede debilitar a un ser humano.
Creo que por esta razón nuestra tarea en la relación de ayuda, nunca implica hacer interpretaciones sino reflejar los sentimientos. La verdadera ayuda es la de la escucha atenta y empática porque el saber está dentro de nuestro cliente, no en nosotros los councelors.

Inspiró profundo y aclaro su mente. Aquí, aunque sea por un instante, recién aparece la relajación fisiológica que Rogers señala en la sexta etapa.
Mas tranquilo pudo reflexionar sobre las cosas a las que se había aferrado, su identidad, sus creencias aquello que creía verdadero o falso, buenas o malas.
La roca a la que se aferraba para seguir con vida era algo que debía soltar. “Déjate ir y confía” le dijo su propia voz. Confiar en Dios, la vida, el universo… es lo que permite esa cuota de osadía necesaria para avanzar.

Pensando que moriría, se dejo ir. Recordó a todos a los que había culpado, su madre, su padre, sus hijos, amigos etc. Su mente descendía hacia su corazón. Por primera vez contemplo su vida con claridad sin juzgar y sin excusarse. Acepto toda la responsabilidad por su vida. La influencia de la gente en ella y todo lo que le había acontecido. Nunca más culparía a nadie de sus errores y desgracias. Reconoció que él era la causa y no el efecto le dio una sensación de poder ya que no tenía miedo.
Había soltado todo lo que había temido sabido y poseído.
Ahora sentía bienestar, era uno con el universo.

A MODO DE CONCLUSIÓN

Los seres humanos somos todos únicos y diferentes. Sin embargo compartimos los mismos interrogantes y nos exponemos a los mismos obstáculos en la vida. Todos deseamos ser queridos, pero en nuestros esfuerzos por lograrlo, podemos caer en un trampa. En la necesidad de conservar la consideración positiva de si mismo, la persona percibe su experiencia de manea selectiva, en función de la valoración condicional.

Es aquí que se produce cierto grado de inadaptación psicológica y de vulnerabilidad. Al no ser autentico consigo mismo, se produce una suerte de alienación, que le genera conflictos y una gran sensación de angustia.

Así como todos somos diferentes, vamos trazando distintos caminos hacia el autoconocimiento. Hay tantos caminos como seres que los recorren. Las etapas plantean un orden que como expresa Rogers no es recorrido de manera lineal. En el libro de Fisher el trayecto del caballero también sufre desviaciones, tribulaciones, avances y retrocesos. De repente surgen conclusiones que habían sido congeladas en una etapa y aparecen con renovadas fuerzas luego de dos o tres etapas posteriores. En todo caso, la aventura del autoconocimiento siempre vale la pena.











BIBLIOGRAFIA



El Caballero de la Armadura Oxidada
Robert Fisher. Ediciones Obelisco, 1994.

Terapia, Personalidad y Relaciones Interpersonales
Carl Rogers. Ediciones Nueva Visión, Buenos Aires, 1985.

El Proceso de Convertirse en Persona.
Carl Rogers. Editorial Paidós, Buenos Aires, 1985.
Apuntes de clase

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